La Plaza Cooperación volvió a ser lo que siempre fue: un lugar de encuentro. Pero esta vez, con juegos nuevos, espacios renovados y una energía distinta que se sintió desde el primer momento.
Chicos corriendo de un lado a otro, familias compartiendo la tarde, adultos que se detuvieron a mirar cómo ese espacio que tantas historias guarda hoy vuelve a latir con fuerza. La inauguración de la plaza no fue solo un acto: fue una celebración, de esas que se disfrutan sin apuro y con una sonrisa.